Es uno de los enclaves más bellos y desconocidos del occidente asturiano. La comarca de Oscos-Eo conserva el encanto y el misterio de aquellos lugares en los que parece haberse detenido el tiempo. Sus pueblos y aldeas, que salpican los valles y laderas de míticas construcciones, nos ofrecen rincones únicos y la frondosidad de sus bosques vírgenes nos invita a recorrer los múltiples senderos en los que disfrutaremos de agradables paseos. El concejo de Taramundi y los de los tres Oscos son una visita obligada para los amantes de la naturaleza y la etnografía.

La UNESCO en 2007 reconoció el importante valor de todo este espacio natural y declaró Oscos-Eo Reserva de la Biosfera. Vídeo: Informativos Telecinco.

El agua cobra especial protagonismo en esta zona de Asturias. Los ríos han sido, históricamente, el referente vital de las gentes que construyeron sus casas en torno a los innumerables caudales que riegan estas tierras. Su idea era provechar la fuerza y la riqueza que les podía proporcionar el agua. Un ejemplo es la población de Teixois. Una pequeña aldea en la que llegaron a vivir siete familias, todas de ferreiros, y en la que hoy podemos ver los ingenios hidráulicos más espectaculares. El molino, el batán, la piedra de afilar o el mazo funcionan tal y como lo hacían hace más de 300 años. La edificación principal era el mazo. En él se trabajaba el hierro y se fabricaban los aperos de labranza y todos los utensilios necesarios para el día a día, como los cuchillos y navajas que han dado reconocimiento mundial a Taramundi.

En los Tres Oscos, Santa Eulalia, San Martín y Villanueva, nos encontramos un paisaje de verdes prados y llanuras, pero en el fondo de sus valles la vegetación lo ocupa todo convirtiéndose en salvaje. Múltiples rutas se abren entre la vegetación que nos llevan a construcciones milenarias como los cortines. Construcciones de piedra circulares de más de dos metros de altura y que albergan en su interior colmenas con rica miel. La misión de estas sorprendentes fortalezas es protegerlas de los osos. O a parajes de insólita belleza como la cascada de la Seimeira.

La UNESCO en 2007 reconoció el importante valor de todo este espacio natural y declaró Oscos-Eo Reserva de la Biosfera, un título que comparten siete municipios asturianos y siete lucenses. Un reconocimiento a los vecinos de de esta zona que según nos cuenta Antonio Alba, Director de las Reservas de Asturias, «han sabido como nadie conservar todo su patrimonio natural y lo han aprovechado en beneficio propio sin estropearlo».

Todo un lujo para los sentidos que no hay que perderse.